Se está desarrollando una importante batalla política y de seguridad en torno al proceso de evaluación de la TSA. La senadora Tammy Duckworth (D-IL) exigió formalmente que la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) rescinda una política controvertida que permite a los viajeros mantener sus zapatos puestos durante los controles de seguridad, una medida que ella describe como “imprudente” y “peligrosa”.
El cambio de políticas y la brecha de seguridad
En julio de 2025, la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, implementó un cambio de política que eliminó el requisito de que los pasajeros se quitaran el calzado en la seguridad del aeropuerto. Si bien la medida fue muy popular entre los viajeros que buscaban una experiencia aeroportuaria más fluida, ha sido objeto de un intenso escrutinio en cuanto a su impacto en la seguridad de la aviación.
El núcleo de la controversia radica en una auditoría reciente realizada por la Oficina del Inspector General (OIG) del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Según el senador Duckworth, las pruebas encubiertas realizadas por la OIG revelaron una vulnerabilidad crítica:
- Limitaciones técnicas: Ciertas tecnologías de imágenes avanzadas de la TSA (escáneres de cuerpo completo) no pueden escanear zapatos de manera efectiva.
- Vulnerabilidades de seguridad: La OIG determinó que la política de “zapatos puestos” creó inadvertidamente una brecha que podría explotarse para contrabandear artículos prohibidos en aviones.
Esta tensión pone de relieve un dilema recurrente en la seguridad de la aviación: la lucha constante por equilibrar el rendimiento y la comodidad de los pasajeros con la detección rigurosa de amenazas.
Contexto histórico: por qué son importantes los zapatos
La obligación de quitarse el calzado no es una regla arbitraria; es una respuesta directa al intento del “Shoe Bomber” de 2001. El 22 de diciembre de 2001, Richard Reid intentó detonar explosivos escondidos en sus zapatos durante un vuelo a Miami. Si el intento hubiera tenido éxito, la explosión resultante podría haber causado una falla catastrófica en el aire. La exigencia actual de revertir la política busca cerrar el mismo vacío legal que tales incidentes históricos identificaron.
Acusaciones de negligencia y fracaso de liderazgo
La exigencia del senador Duckworth no es simplemente una crítica de la política en sí, sino una crítica de cómo el DHS manejó las conclusiones de seguridad posteriores. La carta del senador a los dirigentes de la TSA plantea varias acusaciones graves:
- No actuar: A pesar de que la OIG emitió una “carta de siete días” en agosto de 2025 notificando a la secretaria Noem sobre hallazgos de seguridad importantes, el senador afirma que Noem no interactuó con los investigadores ni abordó los riesgos.
- Violación del Protocolo: La TSA supuestamente no presentó una “Decisión de Gestión” requerida que describa las acciones correctivas, un requisito legal que debía presentarse antes del 30 de enero de 2026.
- Vacío de liderazgo: Tras el despido de la secretaria Noem en marzo de 2026, el senador argumenta que la agencia ha dejado una “deficiencia de seguridad potencialmente catastrófica” durante meses sin abordar las advertencias de la OIG.
Las implicaciones más amplias
Esta disputa plantea cuestiones fundamentales sobre la eficacia de los controles en los aeropuertos modernos. Si la tecnología actual no puede escanear de manera confiable el calzado, la política crea una elección binaria: priorizar la velocidad de viaje o la certeza de la detección.
Además, el senador señala que este debate sobre seguridad se produce en un contexto de “entorno de mayor amenaza” en los Estados Unidos, lo que complica lo que está en juego ante cualquier posible fallo de seguridad.
“Permitir que una deficiencia de seguridad potencialmente catastrófica permanezca en su lugar… traiciona la misión de la TSA”. — Senadora Tammy Duckworth
Conclusión
El senador Duckworth pide un retorno inmediato a la obligación de quitarse los zapatos hasta que la TSA pueda demostrar, mediante pruebas verificadas, que su equipo puede mitigar eficazmente los riesgos identificados por el Inspector General.






















