Delta Air Lines se ha comprometido a comprar hasta 60 aviones Boeing 787-10, lo que marca un cambio significativo en su estrategia de flota de larga distancia. El pedido incluye un compromiso firme por 30 aviones, con opciones para 30 adicionales, aunque no se espera que las entregas comiencen hasta 2031. Esta medida diversifica la flota de fuselaje ancho de Delta, que históricamente ha dependido de aviones Airbus.

Por qué esto es importante: un acto de equilibrio para las rutas de larga distancia de Delta

Durante años, Delta se ha centrado casi exclusivamente en los aviones Airbus de fuselaje ancho para renovar su flota. Este pedido indica la voluntad de equilibrar su cartera, cubriéndose contra riesgos potenciales vinculados a un solo fabricante. La aerolínea opera una flota antigua de Boeing 767 y Airbus A330 que eventualmente necesitarán reemplazo. Este pedido de Boeing proporciona una vía para hacerlo, mientras que el A350 seguirá siendo la columna vertebral de las rutas de ultra larga distancia.

El panorama de la flota: dominio de Airbus, regreso de Boeing

La actual flota de fuselaje ancho de Delta se compone principalmente de aviones Airbus:

  • A350-900 y A350-1000: 44 en servicio o bajo pedido, desplegados para rutas transpacíficas y de ultra larga distancia.
  • A330-900neo: 39 en operación, utilizados para vuelos transatlánticos.
  • Generaciones mayores: 42 aviones A330ceo (edad media 16-20 años) y 59 Boeing 767 (edad media 25-30 años).

El Boeing 787-10 se ubicará junto al A330-900neo, brindando capacidad para rutas de alta demanda entre América del Norte, Europa y América del Sur. El director ejecutivo de Delta, Ed Bastian, enfatiza el pedido como un paso hacia “mejorar la experiencia del cliente” y reemplazar aviones más antiguos y menos eficientes.

El 787-10: consideraciones económicas y de capacidad

El 787-10 es la variante más grande de la familia Dreamliner, diseñada para rutas de alta densidad. Si bien su alcance es más corto que el de otros Dreamliners, su economía por asiento es muy favorable, lo que lo hace muy adecuado para los mercados transatlánticos y sudamericanos de Delta.

Sin embargo, la introducción de este avión más grande remodelará la composición de la flota de larga distancia de Delta. El A330-900neo, con 281 asientos, se convertirá en el avión de larga distancia más pequeño, con un 30% más de asientos que el antiguo 767-300ER (211-216 asientos). Esto podría plantear desafíos para las rutas donde la demanda no justifica la mayor capacidad.

Perspectivas: una espera paciente, un cambio estratégico

El cronograma de entrega de 2031 significa que los pasajeros no verán estos aviones en servicio durante al menos cinco años. Los 767-300ER más antiguos de Delta seguirán en funcionamiento hasta entonces, a pesar de su antigüedad.

La decisión de Delta de diversificar su flota de fuselaje ancho es una respuesta lógica a la necesidad de una renovación a largo plazo. El 787-10 ofrece una opción competitiva y eficiente, junto con el A350 y el A330neo, para atender sus principales mercados internacionales.