Los últimos informes financieros de Delta Air Lines revelan un cambio significativo en los ingresos de los pasajeros: los ingresos por cabinas premium han superado los ingresos por cabinas económicas por primera vez en la historia de la compañía. Este hito, observado en el cuarto trimestre de 2025, indica una tendencia más amplia de creciente demanda de viajes con tarifas más altas, mientras que las reservas en clase económica estándar se quedan atrás.
Los números hablan por sí solos
Comparando el cuarto trimestre de 2025 con el año anterior, Delta experimentó un aumento del 9 % en los ingresos de la cabina premium (alcanzando $5,70 mil millones), mientras que los ingresos de la cabina principal cayeron un 7 % a $5,62 mil millones. Esta tendencia se extendió a lo largo de todo el año, con un aumento de los ingresos por primas del 7% a 22,10 mil millones de dólares, aunque la economía aún lideró en general con 23,39 mil millones de dólares. Sin embargo, la brecha se está cerrando rápidamente y los observadores de la industria esperan que los ingresos por primas dominen anualmente a partir de 2026.
Por qué esto es importante: una historia de dos economías
El cambio no es simplemente una anomalía específica de la aerolínea. Refleja una brecha económica cada vez mayor: un segmento cada vez mayor de viajeros puede permitirse (y buscar activamente) experiencias premium, mientras que una porción más grande de la población lucha contra los costos crecientes y prioriza la asequibilidad. El desempeño del mercado de valores influye fuertemente en esta dinámica; Si las condiciones del mercado empeoran, la demanda de viajes de lujo podría enfriarse.
Repensar las configuraciones de la cabina
Las aerolíneas ya se están adaptando reconfigurando los diseños de los aviones (LOPA). Los aviones de fuselaje ancho y de larga distancia cuentan ahora con una proporción significativamente mayor de asientos premium. Los próximos Boeing 787-9 de United Airlines, por ejemplo, dedicarán aproximadamente 80% de la cabina a asientos premium (138 de 222 asientos).
Los aviones nacionales, sin embargo, no han visto cambios tan radicales. Las cabinas de primera clase siguen teniendo un límite de alrededor de 20 asientos a pesar de las tasas de ocupación casi completas. Los Airbus A321neos de Delta (194 asientos, incluidos 20 de primera clase y 60 de espacio adicional para las piernas) están configurados de manera diferente a sus antiguos Boeing 757-200 (199 asientos, con 20 de primera clase y 29 de espacio adicional para las piernas). El aumento de los ingresos por primas en aviones de fuselaje estrecho puede atribuirse en parte a la expansión de opciones económicas con mayor espacio para las piernas.
¿El futuro de la primera clase?
A pesar de las sugerencias de los ejecutivos de Delta, las cabinas de primera clase no se han ampliado significativamente más allá del límite de 20 asientos común en los aviones de nueva generación. La pregunta sigue siendo si las aerolíneas estadounidenses eventualmente desafiarán esta convención y aumentarán la capacidad de primera clase.
La conclusión es clara: la demanda de viajes premium está superando a los económicos y las aerolíneas están respondiendo en consecuencia. Si bien la expansión de las opciones de espacio adicional para las piernas influye, la tendencia más amplia sugiere un cambio fundamental en la forma en que las personas vuelan, impulsado por las realidades económicas y un creciente apetito por la comodidad y la exclusividad.






















