Un Boeing 737 de United Airlines evitó por poco un incidente más grave en el Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago (ORD) el 19 de marzo de 2026, cuando los pilotos iniciaron una carrera de despegue desde el borde de la pista en lugar de desde la línea central. El vuelo, UA1394 con destino a San Antonio (SAT), rechazó el despegue a aproximadamente 60 nudos, pero sorprendentemente, la aeronave reanudó su vuelo minutos después sin ninguna inspección documentada ni del avión ni de la pista.
El incidente se desarrolla
El incidente ocurrió poco después de las 8:00 p.m. hora local. El Boeing 737-700, matrícula N15712, inició su recorrido de despegue desde la calle de rodaje DD, situada aproximadamente a 3.000 pies de la pista 10L. En lugar de alinearse con el eje central de la pista, los pilotos se alinearon con las luces de borde del lado izquierdo. Se reconoció esta desalineación, lo que provocó un despegue rechazado a unos 5.300 pies de la pista.
A pesar de la desviación, la tripulación regresó directamente a la pista e inició otro intento de despegue en cuestión de minutos. El vuelo aterrizó en San Antonio dos horas y quince minutos después sin más problemas reportados.
Informe e inquietudes de la FAA
La Administración Federal de Aviación (FAA) confirmó que la aeronave chocó contra las luces de la pista y de la calle de rodaje durante la entrada inicial a la pista. Este incidente plantea varias cuestiones críticas, en particular en relación con la decisión de reanudar el vuelo sin una inspección exhaustiva.
Los desechos de la pista, incluso por un contacto menor con las luces, pueden representar un peligro importante. El accidente del Concorde en 2000 sirve como un claro recordatorio de las consecuencias de los daños por objetos extraños (FOD) en la pista. Ignorar este riesgo no sólo es inusual sino potencialmente peligroso.
Por qué esto es importante
El procedimiento operativo estándar después de un despegue abortado, especialmente uno que implique contacto con la infraestructura de la pista, normalmente incluiría una inspección completa del tren de aterrizaje, los neumáticos y la pista misma. La ausencia de dicho control sugiere un error de cálculo de la gravedad de la situación o un incumplimiento de los protocolos de seguridad estándar.
La decisión de los pilotos de proceder sin inspección es especialmente preocupante desde una perspectiva psicológica. Un casi accidente como este probablemente provocaría estrés, y sería prudente una breve pausa para la evaluación. En cambio, las operaciones continuaron como si nada hubiera ocurrido. El Aviation Herald tiene una visualización del evento, junto con audio del control de tráfico aéreo, que puede ofrecer información adicional sobre el proceso de toma de decisiones de la tripulación.
Conclusión
El incidente del United 737 en O’Hare pone de relieve la posibilidad de que se produzcan errores incluso en las operaciones de rutina. La decisión de proceder con un segundo intento de despegue inmediatamente después de un lanzamiento abortado, sin ninguna inspección, es muy irregular y plantea serias dudas sobre la supervisión de la seguridad. Si bien el vuelo finalmente llegó a su destino sin incidentes, el incumplimiento de los procedimientos estándar sienta un precedente preocupante que merece un mayor escrutinio.





















