La aerolínea semiprivada JSX está apostando por el resurgimiento de los aviones turbohélice para desbloquear nuevas rutas en el oeste de Estados Unidos. La aerolínea planea conectar Silicon Valley (San José) con “Silicon Beach” (Santa Mónica) del sur de California utilizando su nueva flota de turbohélices ATR 42-600, una medida diseñada para atender mercados a los que los aviones no pueden llegar.
Ampliando el alcance más allá de las capacidades de los aviones
El director ejecutivo de JSX, Alex Wilcox, destacó la ventaja estratégica de los ATR: “Comercializa entre 300 y 500 millas náuticas… aquí es donde somos mejores”. La aerolínea actualmente vuela diariamente entre Santa Mónica y Las Vegas, y este mes se lanzarán nuevas rutas a Scottsdale, Arizona. En febrero se agregarán dos vuelos adicionales a Las Vegas cuando JSX reciba su segundo ATR. La expansión subraya el compromiso de la aerolínea con la conectividad de corta distancia.
La elección de utilizar turbohélices es deliberada. Las pistas más cortas en aeropuertos como Santa Mónica y Telluride Regional en Colorado impiden que JSX opere aviones más grandes, como el Embraer ERJ-145. Los ATR llenan este vacío, ofreciendo un servicio premium a destinos que antes eran inaccesibles a través de la flota de aviones de JSX.
Experiencia Premium, comodidades modernas
Los ATR de JSX cuentan con una disposición de asientos premium 2-1 con 30 asientos, carga USB-A y USB-C y conectividad Wi-Fi a bordo Starlink de alta velocidad planificada. Los pasajeros pueden ganar puntos a través del programa Club JSX de JSX, así como de United MileagePlus o JetBlue TrueBlue, aunque los puntos aún no se pueden canjear por vuelos ATR.
La aerolínea tiene la intención de aumentar su flota ATR a cuatro para el verano, lo que permitirá una mayor expansión a rutas como San José-Santa Mónica o Oakland-Santa Mónica, así como vuelos directos a Telluride y Dallas Love Field.
Toma de decisiones basada en datos
JSX aborda el experimento del turbohélice con una mentalidad centrada en los datos. Wilcox afirmó: “La razón por la que estamos ejecutando el experimento es para ejecutarlo”. Las puntuaciones netas iniciales de los promotores (una medida de la satisfacción del cliente) han sido prometedoras y han superado los promedios de las empresas para la ruta de Las Vegas. La aerolínea utilizará esta información para determinar si continúa con un compromiso a largo plazo con la flota ATR, potencialmente comprando hasta 25 aviones adicionales para fin de año.
La medida no está exenta de riesgos. Los turbohélices desaparecieron del mercado estadounidense con el auge de los aviones regionales, y JSX debe asegurarse de que los viajeros premium estén dispuestos a volar con ellos. Sin embargo, la posibilidad de desbloquear rutas que antes eran inaccesibles hace que el experimento valga la pena.
La estrategia de JSX aprovecha un nicho de mercado, conectando ubicaciones de alta demanda con un avión único optimizado para viajes premium de corta distancia. La voluntad de la aerolínea de probar y adaptarse en función de los comentarios de los clientes determinará el éxito a largo plazo de esta expansión del turbohélice.