Un tenso intercambio entre un piloto de Delta y un controlador de tráfico aéreo John F. Kennedy (JFK) de Nueva York se ha vuelto viral, poniendo de relieve preocupaciones de larga data sobre el estilo de comunicación agresivo del controlador. El incidente, ocurrido el 19 de febrero de 2026, involucró al vuelo DL806 de Delta, un Airbus A321neo con destino a Las Vegas, y se desarrolló por un pequeño error de rodaje.

El incidente se desarrolla

La situación comenzó con instrucciones estándar del controlador: “Delta 806, detrás del segundo JetBlue a su izquierda, rode hasta 4L por la derecha en Bravo, manténgase alejado de Juliet”. El piloto volvió a leer las instrucciones correctamente. Sin embargo, momentos después, la aeronave inadvertidamente giró hacia la calle de rodaje Alpha en lugar de Bravo.

El controlador reaccionó bruscamente: “Delta 806, eso es… eso es una locura, ¡mantenga su posición!” El piloto inmediatamente reconoció el error y dijo: “Está bien, mantenemos la posición… Cometí un error, no me asustes. Cometo errores”. El controlador descartó esto y se negó a permitir una corrección: “¡Oh, no, no, no, no vamos a hacer eso! No vas a hacerte la víctima aquí cuando nadie ha comenzado a estrellarse”.

Escalada y mayor tensión

El intercambio no terminó ahí. Mientras el avión de Delta rodaba hacia su posición asignada, el piloto cuestionó el retraso en recibir la autorización de salida, insinuando que el retraso se debía a la persistente frustración del controlador. Esto provocó una severa advertencia del controlador: “Un comentario más tuyo que no tiene nada que ver con el tráfico aéreo, vas a conseguir un número de teléfono de la torre y de mi supervisor”.

A pesar de la tensión, el vuelo finalmente despegó sin más incidentes.

Un patrón de comunicación agresiva

Este incidente no es aislado. El mismo controlador ha sido objeto de numerosos clips virales, en los que a menudo participan pilotos de otros países donde pueden existir barreras lingüísticas. Los críticos argumentan que su estilo de comunicación es innecesariamente duro, dado que los pilotos operan en muchos aeropuertos y esquemas de control diferentes.

El problema central parece ser la familiaridad del controlador con el diseño del JFK. Su profundo conocimiento del espacio aéreo crea la expectativa de que todos los pilotos deben poseer el mismo nivel de comprensión, lo que genera impaciencia cuando ocurren errores. Las reacciones agudas y defensivas del controlador, como decir “eso es una locura” por un error menor, sugieren una falta de voluntad para adaptarse al error humano.

La propia respuesta del piloto de Delta también contribuyó a la tensión. Su inmediata actitud defensiva después de la corrección inicial, seguida de un comentario sarcástico posterior, agravó la situación. Sin embargo, el tono agresivo y las amenazas del contralor fueron los principales impulsores del conflicto.

En última instancia, el incidente pone de relieve un choque de personalidades y estilos de comunicación dentro de un entorno de alta presión. Si bien los pilotos inevitablemente cometerán errores, las repetidas reacciones exageradas de este controlador plantean dudas sobre el profesionalismo y el impacto de su comportamiento en las tripulaciones de vuelo.

La situación subraya la necesidad de mejorar los protocolos de comunicación y la capacitación para garantizar la seguridad y evitar tensiones innecesarias en la cabina.