Las estaciones de esquí de los Alpes franceses se enfrentan a una crisis creciente: un aumento en los alquileres a corto plazo a través de plataformas como Airbnb está dejando muchos apartamentos vacíos durante la mayor parte del año, al mismo tiempo que expulsa a los locales del mercado inmobiliario a largo plazo. Este fenómeno, conocido localmente como lits froids (“camas frías”), está remodelando estas comunidades que alguna vez fueron vibrantes.
El auge de las casas vacías
Según Éric Adamkiewicz, profesor de desarrollo regional en la Universidad de Toulouse, la mitad de todos los alojamientos disponibles en las ciudades de esquí alpino ahora funcionan en régimen de alquiler a corto plazo. Estas propiedades permanecen vacías durante períodos prolongados fuera de las temporadas altas, como Navidad y Año Nuevo, cuando las tasas de ocupación alcanzan brevemente alrededor del 90 por ciento. El resto del año permanecen desocupados, lo que crea un marcado contraste entre el turismo estacional y la habitabilidad durante todo el año.
Impacto en los locales
Las consecuencias son particularmente duras para residentes como Jessica Brazeau, de 34 años, de Areches. Ella y su marido han luchado por conseguir una vivienda estable, y se han visto obligados a mudarse de un lugar a otro mientras los propietarios prefieren alquileres lucrativos a corto plazo a los inquilinos a largo plazo. La falta de disponibilidad constante de viviendas obliga a los lugareños a vivir en situaciones de vida fragmentadas, en lugar de proporcionar la estabilidad de un hogar permanente.
Por qué esto es importante
Esta tendencia no se trata simplemente de Airbnb; es un síntoma de problemas más amplios. El cambio climático está haciendo que las temporadas de esquí sean más cortas y menos confiables, lo que empuja a los inversores a maximizar las ganancias durante los períodos pico limitados. El resultado es un mercado inmobiliario impulsado por el turismo y no por las necesidades de las personas que viven allí durante todo el año. Esta situación plantea dudas sobre la sostenibilidad de las comunidades alpinas, así como sobre el futuro del turismo en regiones cada vez más vulnerables a los cambios ambientales.
La crisis pone de relieve un problema más amplio: la mercantilización de la vivienda en destinos turísticos, donde las ganancias de los alquileres a corto plazo a menudo superan las necesidades de los residentes locales. Si no se aborda, esta tendencia podría conducir al vaciamiento de las ciudades alpinas, convirtiéndolas en centros turísticos fantasma que existen sólo para visitantes estacionales fugaces.






















