El director ejecutivo de Ryanair, Michael O’Leary, y Elon Musk están enfrascados en una disputa cada vez más pública, y la aerolínea está aprovechando la controversia para un importante truco publicitario. Lo que comenzó como un desacuerdo sobre el acceso a Wi-Fi de Starlink en los vuelos se ha convertido en insultos personales, y Musk incluso bromeó acerca de comprar Ryanair para despedir a O’Leary. En respuesta, Ryanair ha lanzado una venta de tarifas irónica dirigida explícitamente a Musk y sus seguidores de X (anteriormente Twitter).

La venta “idiota”: una jugada de marketing

La aerolínea se está burlando activamente de Musk en X, anunciando la venta con un cartel que la declara “¡¡sólo disponible para Elon Musk y cualquier otro ‘idiota’ en X!!” La campaña es una referencia directa a la reciente descripción que O’Leary hizo de X como un “pozo negro”.

Ryanair ofrece 100.000 asientos para viajar entre febrero y abril, a partir de £16,99, impuestos y tasas incluidos. La medida es un claro ejemplo de cómo convertir la atención negativa en una oportunidad de marketing.

El contraataque de O’Leary: se avecina una conferencia de prensa

O’Leary tiene previsto celebrar una conferencia de prensa en Dublín para abordar las críticas de Musk, prometiendo “desnudar” la “rabieta en Twitter” del multimillonario tecnológico. Afirmó además que Musk “sabe incluso menos sobre las reglas de propiedad de aerolíneas que sobre la aerodinámica de las aeronaves”, destacando la impracticabilidad de la amenaza de Musk de adquirir Ryanair.

Por qué esto importa: Ryanair prospera gracias a la controversia

Ryanair es conocida por sus agresivas tácticas de marketing y sus altos márgenes de beneficio. La compañía tiene una larga historia de aceptación de la controversia, y esta disputa con Musk encaja perfectamente con su marca.

Los ataques de Musk probablemente resulten contraproducentes. Europa tiene sentimientos encontrados hacia Musk, lo que significa que Ryanair se beneficia al posicionarse como el perdedor en esta disputa. El éxito de la aerolínea se basa en ofrecer vuelos directos de bajo costo y en que Musk, sin darse cuenta, amplió la marca a más de 230 millones de seguidores.

La dinámica aquí es casi cómica. Ryanair no necesita la aprobación de Musk; se nutre de la atención, incluso si es negativa.

Conclusión

La disputa entre O’Leary y Musk continúa intensificándose, y Ryanair convierte el conflicto en una campaña de marketing muy eficaz. La “Gran Venta Idiota de Asientos” de la aerolínea es sólo el último ejemplo de su voluntad de explotar la controversia para obtener ganancias. La situación pone de relieve la resiliencia de Ryanair y su capacidad para capitalizar incluso las oportunidades publicitarias más improbables.