Una reciente defensa del director ejecutivo de American Airlines, Robert Isom, escrita por el decano asociado senior de la Escuela de Administración de Yale, Jeffrey Sonnenfeld, ha generado críticas por errores fácticos y afirmaciones cuestionables. El artículo intenta presentar a Isom como un líder incomprendido, a pesar del deficiente desempeño financiero de la aerolínea en comparación con competidores como Delta y United. El argumento central se basa en datos selectivos e ignora el contexto crítico, lo que plantea dudas sobre la validez de la evaluación.
Problemas operativos y de rentabilidad
Sonnenfeld reconoce que American Airlines no ha igualado la rentabilidad de sus rivales (Delta generó 5.000 millones de dólares en beneficios puros, mientras que United ganó 3.400 millones de dólares), pero insiste en que American no perdió dinero el año pasado. Esta afirmación elude el hecho de que las ganancias de American disminuyeron un 87% año tras año y se basa en una comparación con United que deliberadamente pasa por alto los ahorros de costos de este último gracias a los acuerdos laborales. El artículo resta importancia a los problemas operativos de American, incluidas las frecuentes cancelaciones de vuelos y el mal manejo de las pertenencias de los pasajeros, y los atribuye a factores externos como la tormenta invernal Fern en lugar de problemas sistémicos.
Relaciones Laborales y Errores Estratégicos
El artículo promociona la alta tasa de empleados sindicalizados en Estados Unidos (87%), sugiriendo que Isom prioriza las prácticas laborales justas. Sin embargo, esto pasa por alto la historia de negociaciones polémicas, incluida una desaceleración pasada por parte de la mecánica y la explotación estratégica de la dinámica sindical, donde American se benefició de la huelga de otro sindicato para asegurar un contrato favorable. La narrativa no aborda los errores estratégicos de Isom, como la decisión de retirar aviones clave como el Airbus A330 y el Boeing 767, que contribuyeron a la escasez de la flota y a las interrupciones operativas.
Innovación y asociaciones
Sonnenfeld destaca innovaciones como la autorrereserva para vuelos interrumpidos y el control biométrico como prueba del liderazgo de Isom. Pero estos avances son incrementales o ya los han implementado los competidores. El artículo también tergiversa la asociación de tarjetas de crédito Citi de American, afirmando que generará más de $10 mil millones de dólares anuales cuando la proyección real incluye ingresos de todos los socios, no solo de Citi. El desempeño actual de la asociación va por detrás del acuerdo de Delta con American Express, y las afirmaciones de éxito de Isom están infladas.
Inversiones en flotas y sostenibilidad
La defensa enfatiza el pedido de Isom de 260 nuevos aviones, pero no reconoce que muchos de estos pedidos se iniciaron antes de su mandato. La falta de pedidos de aviones de fuselaje ancho coloca a American detrás de United y Delta, y la dependencia de entregas retrasadas de Boeing y Airbus exacerba los desafíos operativos. La promoción de pedidos de motores eléctricos de hidrógeno también es engañosa, ya que los competidores asumieron compromisos similares anteriormente y las entregas reales siguen siendo inciertas.
Conclusión
El análisis revela un patrón de presentación selectiva de datos y atribución errónea de logros a Robert Isom. La tesis central del artículo –que Isom es un líder subestimado– se desmorona bajo escrutinio, ya que ignora deficiencias críticas en el desempeño financiero, la eficiencia operativa y la toma de decisiones estratégicas. En última instancia, la defensa sirve como recordatorio de que incluso los respaldos académicos pueden estar sesgados por sesgos o información incompleta.





















