En una medida que rompe casi todas las reglas de la diplomacia corporativa, el director ejecutivo de United Airlines, Scott Kirby, ha dado el paso inusual de confirmar públicamente su fallido intento de fusionarse con American Airlines. En lugar de seguir adelante silenciosamente tras el rechazo de American, Kirby ha utilizado su plataforma para argumentar por qué el acuerdo debería haber ocurrido y por qué los reguladores deberían aprobar una consolidación tan masiva en el futuro.
Rompiendo el manual corporativo
Normalmente, cuando una fusión fracasa, una empresa pública emite una declaración breve y neutral: “Las conversaciones han concluido y seguimos centrados en nuestra estrategia actual”. Kirby, sin embargo, ha optado por un enfoque mucho más agresivo. Al discutir públicamente la “triste” realidad del acuerdo fallido, está realizando tres maniobras arriesgadas simultáneamente:
- Confirmar una negociación fallida: Admitir que se rechazó un objetivo estratégico importante.
- Argumentar los méritos de un acuerdo muerto: Intentar demostrar el valor del acuerdo una vez cerrada la ventana.
- Preocupaciones antimonopolio previas al litigio: Intentar convencer a los reguladores de que una fusión sería beneficiosa incluso antes de que se haga una propuesta formal.
Un discurso diseñado para Washington, no para los clientes
La retórica de Kirby sugiere que su audiencia principal no es el público viajero, sino la administración entrante de Trump y los formuladores de políticas en Washington. Ha enmarcado la conversación en torno a la fuerza económica nacional y un supuesto “déficit comercial” con las aerolíneas extranjeras.
Kirby sostiene que las aerolíneas con bandera extranjera operan más asientos y transportan a más estadounidenses que las aerolíneas nacionales de Estados Unidos. Si bien esto capta la atención de los responsables de las políticas proteccionistas, es un argumento económico erróneo:
* Capacidad $\neq$ Déficit comercial: Tener más asientos en aerolíneas extranjeras no es un déficit comercial en el sentido tradicional; es una cuestión de cuota de mercado y disponibilidad de servicios.
* Beneficio para el consumidor: El aumento de la capacidad de las aerolíneas extranjeras a menudo conduce a un mejor servicio, tarifas más bajas y más opciones sin escalas, todo lo cual beneficia al consumidor estadounidense.
* La ironía del globalismo: La propia United Airlines depende en gran medida de asociaciones internacionales y mantiene empresas conjuntas de reparto de ingresos con grupos como Lufthansa y Air Canada.
La paradoja antimonopolio
El núcleo del argumento de Kirby es que una fusión entre Estados Unidos y Estados Unidos no sería una medida de “reducción de costos” (que los reguladores tradicionalmente bloquean) sino una medida de “crecimiento y competitividad internacional”. Sugiere que una aerolínea más grande competiría mejor contra rivales globales.
Sin embargo, esta lógica enfrenta importantes obstáculos:
* Sin nuevos activos: Una fusión entre dos gigantes nacionales no crea mágicamente más espacios internacionales en aeropuertos como Londres Heathrow o Tokio Haneda. No agregaría nuevos pilotos ni aviones de fuselaje ancho al sistema; simplemente consolidaría los existentes.
* El debate sobre la competencia: Si bien los críticos temen que la consolidación reduzca la competencia, algunas teorías económicas sugieren que un mercado con unos pocos actores grandes y eficientes aún puede producir resultados competitivos, especialmente si la fusión conduce a un aumento en la oferta total.
Por qué esto es importante
El arrebato público de Kirby tiene dos propósitos estratégicos. En primer lugar, presiona a la junta directiva de American Airlines etiquetándolos públicamente como la parte que “cierra la puerta” a una estrategia visionaria, lo que potencialmente influye en el sentimiento de los inversores. En segundo lugar, suaviza el terreno para futuras fusiones y adquisiciones. Al enmarcar la consolidación como una cuestión de interés nacional y no de avaricia corporativa, United está preparando el terreno para su próximo paso, ya sea una fusión diferente o la adquisición de activos específicos de otras aerolíneas.
Conclusión
Scott Kirby no sólo está de luto por un acuerdo perdido; está intentando reescribir las reglas de consolidación de aerolíneas. Al presentar las fusiones nacionales como una herramienta para la guerra económica internacional, United está indicando que no ha terminado de buscar formas de crecer, independientemente de los obstáculos regulatorios que se avecinan.






















